Lo Niña Mala: Los cuartos tienen un excelente diseño, moderno aluminio con triplay, que dan buena pinta y uno se siente fuera del mundo pulgoso que normalmente frecuenta, en verdad se esta listo para quitarse la ropa y saltar a la cama que por cierto se ve limpia y en buen estado. Las regaderas son maravillosas, con un banco especial para el sexo oral (la Niña Mala demostró sobresalientemente que la altura es la ideal) y un chorro de agua potente que cae del medio del techo. El paquete de adicionales es excelente, todo lo que uno puede querer para regresar decente a casa: un jabón que no huele a heno de Pravia, secadora, crema, una esponja para zapatos, peine, gél, cepillo de dientes, pasta, condón, etc… Como punto final déjenme recomendarles el jacuzzi, aunque es un poco más caro (500 pesos) y es un tanto pequeño para dos personas, realmente vale la pena, la suite es agradablemente grande y realmente dan ganas de quedarse a vivir ahí (especialmente si se está acompañado de una Niña Mala)
Lo Diablo Guardián: Dos cosas principalmente: 1.- El costo, las habitaciones entre 400 y 500 pesos, aunque son agradables, resultan caras para la frecuencia con la que a un clasemediero como yo le gustaría ir y después de nuestras dos visitas de esta semana no quedó dinero en el presupuesto para probar la cocina o el bar que se supone tiene el hotel. 2.- El personal que te recibe, en ambas ocasiones nos hicieron sentir claramente que sabían a que íbamos, incluso con un par de miradas nada agradables a la Niña Mala y no es que seamos hipócritas, no por lo menos con los gritos que me saca mi Niña Mala, pero es evidente que muchas personas se sienten incomodas por ese tipo de trato; esta bien voy a coger, esta bien si necesito un hotel para hacerlo segurame
nte no tengo permiso del estado ni de la iglesia ni de los papás de la Niña Mala para hacerlo, esta bien soy un pervertido, esta bien no la tengo tan grande como un actor de cine porno, pero no necesito que me lo recuerden.