Tiempo ha que he querido hablar un poco sobre este concepto de las villas (Moteles como les dice el estimado ET), así que si se me permite me tomare un momento para reflexionar al respecto. El concepto es bueno, ideal si se quiere, para algunas cosas; por el mismo monto que un cuarto de hotel (o acaso poco más) uno tiene su propia cochera con puerta eléctrica, un pequeño loft en los altos, la fantasía de un techo compartido y una bonita forma de narrar la historia al paso de los años; ¿No me creen? Imaginense a si mism@s contando la anécdota 10 años después: “si lo recuerdo, mi primera vez fue en Villas de Coyoacan” y comparese con: “si lo recuerdo, mi primera vez fue en el Hotel Huipulco” ¿Verdad que suena diferente? Sin embargo, lo que mas me atrae de este concepto de las villas es el extraño fenómeno de los hombres que llegan solos en sus autos, si algún día tienen el tiempo o la dedicación, deténgase unos minutos frente a la entrada de uno de estos establecimientos y verán como entran en sus autos hombres solos, acaso vean un bulto de cabello escondido en el asiento del copiloto pero nada mas. Es un misterio.Ahora bien, ¿Qué agrega la Hacienda de Coyoacán (División del Norte No. 3545) al concepto de villas?
Lo Niña Mala: En lo personal el estilo rustico en el diseño no me prende, pero a la Niña Mala le encanto, por lo que esta en está categoría, tres sillas de herrería, una barra y un mini componente en optimas condiciones en el que se puede poner la propia música (la Niña Mala se viene con “This years love” de David Gray http://www.youtube.com/watch?v=Eo-tp0JZvUA). Completan el cuarto jabones y shampoo (¿Cuál es el plural de shampoo?) con aroma a limón y un espejo de toda la pared, a la diestra o siniestra de la cama según se ralle el
techo con lo tacones o se muerdan las almohadas. Los que laboran se muestran amables y atentos y los menos de 400 pesos que cuestan las seis horas son pagables por lo que se obtiene.Lo Diablo Guardián: Aunque los trabajadores ayudan sustancialmente, el espejo y las seis horas son evidencia irrefutable de a lo que uno va, aquí no se juega a la pureza se va a coger y punto y si quieren otra cosa búsquense otro lugar; sin embargo estoy siendo exagerado porque pocas cosas malas tiene este lugar, pero la peor de esas cosas malas es el que los cuartos no están muy bien sono-amortiguados, en nuestra estancia, la sospechosamente ruidosa mugidora del cuarto de al lado nos entretuvo un rato, si esto es de su agrado omita este comentario en esta sección, pero si es como yo, que no le gusta oír a otros fingir lo que a uno (junto a su Niña Mala) le sale tan real, pues déjelo aquí.

Conclusión: Algo que lamento de esta reseña es que el menú enlista algo que se llama Juego Erótico, pero que desgraciadamente la Niña Mala y yo no tuvimos oportunidad de probar, sé que tenemos que regresar para probarlo, pero mientras tanto, ¿Alguien lo conoce?. Este es un buen lugar, un poco tirándole a lo caro pero con un precio aún pagable. Es recomendable para aquellas parejas que saben a lo que van, que no están jugando a la decencia y que tienen aparte de confianza, historia y desde luego ganas de follar.